Entre los aspectos más destacados podemos destacar:

– La creencia de que el problema de la inmigración indocumentada se debe al hecho de que los inmigrantes indocumentados tienen la capacidad de cruzar la frontera sur de los Estados Unidos desde México.

– La creencia de que, una vez que se construya el muro (preferiblemente de acero) que divide a México y los EE. UU., Se restringirá la entrada de inmigrantes en su totalidad. Por lo tanto, se evitarán los delitos, la entrada de drogas y el tráfico de personas. Nada más lejos de la verdad. Los informes y estudios de gran reputación indican que muchos inmigrantes que ingresan legalmente como turistas u otros estados permanecen más tiempo del previsto por sus visas, lo que los hace indocumentados, pero ingresaron a través de un puerto de entrada. Esta es una entrada legal, ya sea a través de una línea aérea o marítima. Este tipo de persona indocumentada excede el número de quienes ingresan ilegalmente en la frontera con México, lo que contradice el argumento del Presidente para construir el muro.

Por otro lado, debemos resaltar la afluencia de caravanas migratorias que llegan a la frontera sur de los EE. UU., De las cuales podría ser testigo cuando las vi llegar. Estas caravanas están compuestas por inmigrantes que huyen de la pobreza y la violencia en sus países de origen. Los inmigrantes, en estos casos, generalmente buscan comparecer ante un funcionario público o funcionario de fronteras para presentar su situación o solicitar asilo una vez; pero muy pocos tratan de evadir el arresto, lo cual, en mi opinión, no es un buen argumento para justificar un muro fronterizo basado en una emergencia nacional. También se debe tener en cuenta que hay estudios realizados, como el del Instituto Cato, que indican que los inmigrantes indocumentados cometen muchos menos delitos violentos que los nacidos en este país.

Soy uno de los que cree que es necesario tener un sistema de inmigración que esté actualizado con la realidad y que no comience desde la base de un muro.